De activos tóxicos a ingreso tóxico

Los científicos del cambio climático han establecido el límite de aumento de temperaturas en 2°C a partir del cual el proceso sería completamente irreversible. Este nivel viene determinado por la concentración de CO2 en la atmósfera. Evitar sobrepasar este umbral implica dejar de utilizar una cantidad ingente de combustibles fósiles que hoy en día las empresas hidrocarburíferas consideran activos; son los llamados activos tóxicos, pues no pueden ser explotados para mantener el clima bajo control. Dada la relación entre PIB y consumo de energía, esta investigación presenta una metodología de cálculo y resultados para encontrar umbrales de ingreso per cápita más allá de los cuales se sobrepasaría el umbral de temperatura, por lo que esos niveles de ingreso podrían ser considerados como “ingreso tóxico”. La investigación encuentra que en el período 2032-2043 se alcanzaría el rango de ingresos de 10,745-14,155 USD per cápita (dólares constantes de 2000) a partir del cual la estabilidad climática estaría en peligro.

El Documento de Trabajo 2015_07 de CEPROEC, elaborado por Fander Falconí, Rafael Burbano y Jesús Ramos, presenta una metodología de cálculo de ese nivel de ingresos per cápita medio mundial que daría lugar a un consumo energético tal que las emisiones de gases de efecto invernadero implicarían una concentración de CO2 en la atmósfera tal que se sobrepasarían los 2°C de aumento de la temperatura media de la Tierra observado por los científicos como nivel crítico. Ver Figura 3.

IngresoToxico

El documento realiza una serie de escenarios bajo algunos supuestos de mejora de la eficiencia energética, crecimiento económico y crecimiento de población. Los resultados, en todos los casos, muestran que el nivel de ingreso tóxico se alcanza en muy poco tiempo y el valor del mismo varía en función de los supuestos.

Escenarios

Una versión en inglés del documento se encuentra en revisión en la revista Energy Policy.

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Agua Caliente Sanitaria (ACS) solar en casa

Desde que cursé los estudios de instalador de energía solar de CENSOLAR he tenido la deuda pendiente de empezar a practicar con el ejemplo. Este verano de 2013 finalmente hemos decidido instalar en casa un colector solar para el agua caliente y quiero explicar brevemente algunas ideas al respecto.

La contradicción principal viene de utilizar un vector energético como la electricidad para calentar el agua. Algo que, como le digo muchas veces a mis estudiantes, debería estar prohibido en la mayoría de los casos, con la excepción de residencias estudiantiles y de ancianos, y por motivos de seguridad. Debemos pensar que para producir electricidad antes hemos tenido que transformar una fuente de energía primaria como el carbón o el gas natural en electricidad (con rendimientos del 30 al 60%) y después tenemos que hacer otra conversión energética, de electricidad a calor. Suele ser mucho más eficiente hacer solo una conversión, por ejemplo del gas natural o del butano, al calor. Pero los bajos precios de la electricidad en el pasado hicieron que se popularizasen los termos eléctricos. Por suerte, con la aprobación del nuevo Código Técnico de la Edificación en marzo de 2007 todas las nuevas construcciones están oblidagas a instalar sistemas de aprovechamiento de energía solar térmica, siempre que las condiciones técnicas lo permitan.

termo SDN100v

Nuestra vivienda cuenta con un termo eléctrico vitrificado Saunier Duval SDN 100v, de 100 litros de capacidad y de 1.200 W de potencia. El termo tarda unas 2 horas en calentar el agua acumulada por lo que, para poder tener un flujo continuo de agua caliente disponible, necesario para la ducha de la mañana y para el baño de las niñas de la tarde, estaba funcionando entre 4 y 6 horas al día, dependiendo de la estación. Esto implica un consumo anual de unos 2.600 kWh, que es más de un 60% de nuestro consumo total. Según la Oficina Catalana de Cambio Climático, el factor de emisiones del mix eléctrico pensinsular es de 300 gramos de CO2 por kWh, por lo que nuestro consumo de electricidad para el calentamiento del agua implicaba unas emisiones de 780 kg de CO2.

En cuanto al coste económico, solo tendremos en cuenta el término de energía. La factura eléctrica doméstica tiene dos componentes principales: el término de potencia, que es una cantidad fija que pagamos por kW de potencia contratada, y el término de energía, que es el precio del kWh consumido. A esto se le añade el impuesto sobre la electricidad y el alquiler del contador en muchos casos, más el 21% de IVA. En nuestro caso, y con la tarifa que tenemos contratada hasta que nos podamos cambiar a SomEnergia, el coste medio del kWh (incluyendo todos los conceptos, también los impuestos) es de 23,20 céntimos de euro por kWh. Sin embargo, con los colectores solares NO ahorramos el término de potencia, es decir mantenemos la misma potencia contratada, por lo que debería usar solo el término de energía, que en nuestro caso, con los impuestos incluidos nos da 17,18 céntimos de euro por kWh. Éste es el coste que deberemos usar para el cálculo económico de la instalación.

Tras conversar con los técnicos de Electrosol a cargo de la instalación, me indican que el factor de sustitución estará entre el 75% y el 80%, pues tenemos radiación directa durante muchas horas al día. Si tomamos el 75%, esto quiere decir que dejaremos de consumir unos 1.970 kWh al año, el equivalente de unos 590 kg de CO2. Además, nos ahorraremos, en su primer año, unos 340 euros.

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Instalamos un equipo compacto termosifón Sime Natural 200S, con acumulador de 200 litros. Su funcionamiento es muy sencillo. Se hace circular un líquido (glicol) transportador de calor por el interior del colector plano que transfiere la energía al agua del acumulador por medio de un serpentín. El agua caliente se vierte a la red del hogar. En nuestro caso, el agua caliente del acumulador pasa al actual termo eléctrico, que tenemos desconectado de la corriente, para obtener un mayor nivel de almacenamiento. Además, en los meses de menor cobertura (diciembre, enero y febrero) será necesario conectar este termo como sistema de apoyo. De ahí que la tasa de cobertura sea solo del 75%.

La instalación (equipo, mano de obra e IVA) tiene un coste de 2.200 euros. Si en 2014 se mantiene la deducción del 20% en el Impuesto sobre la Renta de 2013 por obras de mejora en vivienda que incluyen la utilización de energías renovables (véase la pág. 492 del Manual de Renta 2012), si asumimos un aumento en el coste de la electricidad del 7% anual (conservador respecto a lo sucedido en los últimos años), y si asumimos una tasa de descuento del 3% (para poder comparar los ahorros futuros con el coste actual de la inversión), nos da un retorno de la inversión en tan solo 5 años. Teniendo en cuenta que la vida útil de este tipo de instalaciones es de unos 25 años (manteniendo un rendimiento del 80%), el ahorro económico acumulado descontado en un periodo de 20 años (es decir medido en euros de 2013) es de unos 10.300 euros, junto a un ahorro de emisiones cercano a las 12 toneladas de CO2.

Es cierto que la reforma eléctrica aprobada por el gobierno en el RDL 9/2013 y en la Orden IET/1491/2013, de 1 de agosto, del Ministerio de Industria, aumenta el coste de la parte fija de la factura, el término de potencia, y baja el término de energía, lo que desincentiva este tipo de inversión y alarga algo el periodo de retorno, pero ese no es el objetivo principal de la instalación. Aun así, es evidente que este tipo de instalación sigue siendo rentable social y ambientalmente. Otra cosa es qué sucederá con la fotovoltaica. La anterior reforma, que ha sido fuertemente criticada (ejemplos aquí y aquí), ha matado, de momento, al autoconsumo, pero ese es tema para otro comentario.

En conclusión, espero haber demostrado con un ejemplo práctico que merece la pena invertir en energía solar térmica. Mientras no se arregla el tema del autoconsumo, lo mejor para cubir el resto de nuestras necesidades de electricidad es cambiarnos de empresa distribuidora, y elegir una que nos ofrezca kWh de origen renovable, como Gesternova, o las cooperativas Som Energia, GoiEner, EnerPlus, Nosa Enerxia o Zencer, que además, según el comparador de tarifas de la Comisión Nacional de Energía, ofrecen tarifas más competitivas en la mayoría de los casos. Si, por contra, no se quiere cambiar de compañía, todavía se puede revisar la potencia contratada. En la mayoría de los casos es una potencia muy alta, por lo que se puede reducir sin problemas. En casa ya lo hemos hecho y además hemos usado la calculadora de potencia de la propia Endesa.