Consumo de combustible del transporte terrestre en Ecuador

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Consumo de combustible del transporte terrestre en Ecuador

En un trabajo reciente, que lleva más de 950 descargas, el investigador de CEPROEC Jaime Cevallos, analiza la evolución del parque automotor de Ecuador y encuentra que en el período 2003-2013 éste ha crecido a una tasa del 7,8% anual, que en su mayoría es resultado del aumento de automóviles y jeeps, es decir, de vehículos de uso privado.

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Cevallos ha llevado a cabo por primera vez en el Ecuador un análisis empírico que le ha permitido calcular el consumo de combustible por tipología de vehículo. Para ello, ha utilizado datos reales del odómetro de una muestra de vehículos de la ciudad de Quito gracias a la base de datos de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), que ha utilizado para estimar el combustible mediante coeficientes de uso de energía por kilómetro recorrido. Estos resultados han sido ajustados a los valores macro que para el sector del transporte ofrece el Balance Energético realizado por el Ministerio Coordinador de Sectores estratégicos (MICSE).

En cuanto a la distribución del consumo, el transporte terrestre representa el 77% del consumo total de combustibles. El transporte de mercancías implicó un 60% del consumo del sector del transporte, mientras que el transporte de pasajeros un 26%. Cevallos analiza la evolución del parque por tipología de vehículo, la evolución del consumo, así como el impacto de los subsidios (un 68% del costo total del combustible del sector transporte) para aventurarse a una serie de recomendaciones de política energética y fiscal que incluyen, entre otras, la eliminación progresiva del subsidio a la gasolina que solo beneficia a la población con más recursos y no tendría efectos inflacionarios.

El documento de trabajo se puede descargar aquí. Una versión ampliada del mismo ha sido enviada a la revista Energy Policy.

En la página web de nuestro centro encontrarás toda la información tanto de nuestro equipo como de nuestro trabajo.

Consumo mundial de petróleo por habitante estancado

En esta entrada presento de manera muy breve el consumo mundial de petróleo por habitante desde 1965. Los datos provienen de BP Statistics para el petróleo y Naciones Unidas para la población. Como otras veces, podéis bajar tanto el excel con los datos y referencias como con la figura en el enlace provisto.

Figura 1. Consumo mundial de petróleo por habitante (t/hab) 1965-2013

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Fuente: Puedes bajar el archivo excel con los datos, las fuentes y la figura aquí.

En la figura podemos ver que, después de los picos de 1973, 1978 y 1979, el consumo de petróleo por habitante en el mundo ha disminuido hasta el entorno de los 580-600 kg por habitante y se ha mantenido constante desde entonces. Es decir, todo el aumento en el consumo de petróleo ha sido absorbido simplemente por el aumento de la población. Hasta hace bien poco, los países ricos seguían aumentando su consumo a costa de los países más pobres. Esto ha cambiado recientemente y desde 2013 ya no es así.

¿Qué esperar del futuro? Bien, la población va a continuar aumentando. Los países ricos seguirán reduciendo su consumo (lo cuál dificultará su crecimiento económico) y esto permitirá que de momento el aumento de población de los países menos ricos pueda acceder al petróleo. Sin embargo, en un contexto de Peak Oil y con la burbuja del Fracking desinflándose (ver referencia 1 y referencia 2), la mayor escasez de petróleo implicará, tarde o temprano, caídas en el nivel de consumo de petróleo por habitante, y eso conducirá a conflicto social, a cambios estructurales, o a ambos. En cualquier caso, las naciones que estarán mejor preparadas son aquellas que, si tienen petróleo lo usan internamente en lugar de exportarlo y, si no lo tienen, promueven rápidamente un cambio de su matriz energética hacia fuentes renovables también en temas de movilidad.

Factura energética en España

Leyendo un post reciente sobre Siria del magnífico blog de Gail Tverberg, he recordado discusiones que tuve con una colega sobre las repercusiones para los países exportadores de petróleo del hecho de convertirse en importadores. El contexto era la liberalización del sector energético (generación eléctrica y gas) en Argentina, su reciente cambio a ser importador neto de gas, su futuro cambio a importador de petróleo (en 2014 muy probablemente) y la expropiación de YPF por parte del Estado de Argentina. Coincidiamos en que la mayor dependencia del exterior estaba detrás de la expropiación, así como la necesidad de reducir el coste del aprovisionamiento energético.

Tverberg da un giro al argumento y defiende que Siria, y antes Egipto, han sufrido crisis sociales agudas y violentas en el momento en que se han convertido en importadores netos de energía, cuando el régimen ya no podía subsidiar el acceso a los servicios básicos y a algunos bienes de primera necesidad con los ingresos de los combustibles fósiles. La carga creciente de la factura energética ha detraido recursos que ahora tienen que dedicarse a las importaciones de energía y han hecho a esos países no solo más pobres, sino más dependientes del exterior.

Posteriormente he leído este post del también magnífico blog de Antonio Turiel en el que, con la ayuda de la página web Flujos de Energía, nos muestra una selección de países que podrían estar próximos a ser importadores netos de combustibles fósiles. Como bién dice Turiel, no se debe deducir a la ligera que inmediatamente después de convertirse en importador neto un país sufrirá una crisis social violenta como en el caso de Siria, pero sí podemos avanzar que sus problemas económicos se agravarán. El post termina con una figura que muestra la enorme dependencia energética de España y que reproduzco a continuación (Figura 1). Nos hace la advertencia de la gravedad de la situación en nuestro país y de que el consumo de petróleo ya está bajando.

Figura 1. Dependencia exterior en el consumo de petróleo en España

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Fuente: http://mazamascience.com/OilExport/

En un post anterior ya analicé la dependencia energética española. Allí ya puse de manifiesto el problema creciente de la factura energética del país, es decir, el coste de las importaciones netas de combustibles. Allí mencionaba un trabajo de Charlie Hall que establecía en poco más del 5% del PIB el límite para que la factura energética tuviese enormes implicaciones económicas para la economía de los Estados Unidos.

Figura 2. Factura energética en España (1995-2012)

SaldoEnergetico

Fuente: Puedes bajar el archivo excel con los datos, las fuentes y la figura aquí.

Desgraciadamente, la situación en España está solo empeorando. Como podemos observar en la Figura 2 el déficit energético alcanzó en 2012 su nivel máximo, por encima de los 45.000 millones de euros (linea azul y eje izquierdo). En términos relativos también se alcanzó un máximo histórico, pasando a representar un 4,42% del PIB (linea negra, eje derecho). Esto quiere decir que la economía española gastó un 4,42% de su producción anual en garantizar el suministro de energía necesario para su funcionamiento, a pesar de que está reduciendo su nivel de consumo de una manera muy importante desde su máximo en 2007 (Figura 3). De hecho, por primera vez en la historia el déficit energético fue superior al déficit comercial, lo que quiere decir que hubo superavit no energético. 

Figura 3. Consumo de petróleo en España en MT, 1995-2012

ConsumoPetróleo

Fuente: Ver Figura 2.

La situación es más grave si no nos quedamos solo con el último dato, pero vemos la tendencia. Claramente tanto el déficit energético como su peso relativo en el PIB van en aumento, anticipando que el país se está empobreciendo y está transfiriendo cantidades cada vez mayores de renta a los países exportadores de los que dependemos. Quizás de esta manera podamos entender mejor la cada vez mayor presencia de empresas rusas y del Golfo Pérsico en nuestro país.

Si, como vimos aquí, existe una estrecha relación entre crecimiento económico y consumo de energía, un mayor nivel de actividad económica implicará irremediablemente un mayor consumo de energía, que a precios mayores de los combustibles fósiles, no hará otra cosa que aumentar nuestro ya elevado déficit energético. Esto quiere decir que el país tendrá cada año menos renta disponible para el resto de usos: consumo e inversión privados y gasto público, y que estaremos transfiriendo cada año másrenta a los países exportadores de combustibles fósiles. En resumen, creceremos para pagar cada vez más por la energía necesaria para ese crecimiento, y no nos beneficiaremos de ese crecimiento en términos de más puestos de trabajo o de mejores niveles de vida material.

Ante esta situación solo cabe la adaptación. Dado que la energía será más cara, si no queremos ser más pobres todavía tendremos que reducir su consumo. Ahora bién, esta reducción tampoco es gratis e implicará que algunos bienes y servicios que hasta hace poco eran considerados como accesibles pueden dejar de serlo, como los viajes y muchas otras actividades de ocio. La sociedad está cambiando y negarlo, o esconder la cabeza como las avestruces, no tiene sentido. Hay que afrontar de manera decidida el cambio necesario y planificar nuestra transición a un modelo que estará caracterizado por una menor disponibilidad de energía y a un coste mayor.

Más información sobre metabolismo de las sociedades en la web de nuestro grupo de investigación, Societal Metabolism.

Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

Releyendo el trabajo de fin de Máster de Raúl Velasco, Dos senderos diferenciados de metabolismo energético: China e India, queda claro que el patrón diferenciado de consumo energético de China, que la está distanciando cada vez más de India, sufre un vuelco tremendo con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (WTO en inglés) en diciembre de 2001. La bajada generalizada de aranceles por parte del resto de países, y su bajo coste de mano de obra propiciaron el salto tan importante en términos de PIB y de consumo energético que vimos en el anterior post.

Este mayor consumo animó las importaciones de petróleo de China, justo en un periodo en el que nos estábamos acercando al cénit del petróleo (Peak Oil) tal y como la propia Agencia Internacional de la Energía tuvo que admitir. La combinación de estos dos hechos tuvo su efecto también sobre el precio del petróleo.

Fig. 1. Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

ChinaOilImportsWTI

Fuente: US Energy Information Administration, Importaciones de petróleo y precio del WTI. Puedes bajar el excel con los datos AQUI.

En la Figura 1 se puede observar como el cambio de tendencia en el precio del West Texas Intermediate coincide con la entrada de China en la WTO. Es cierto que la mayor escasez relativa que implica el cénit del petróleo ha influido, pero no deja de ser relevante que el cambio de tendencia coincida con el momento en que China pasó a ser, ya de manera definitiva, la factoría del mundo.

La consecuencia lógica es que la tendencia de los precios del petróleo a medio y largo plazo es al alza, y de hecho se manifiesta en las últimas semanas por el acercamiento del precio del WTI al del Brent (de referencia en Europa y más caro). Esto tendrá consecuencias directas (en forma de empobrecimiento relativo) para países altamente dependientes de las importaciones de petróleo como España, como vimos en otro post.

Si estás interesado en el tema, puedes seguir el trabajo de nuestro grupo aquí.

La próxima subida del precio del petróleo

Leo en el Financial Times que China ha prohibido las exportaciones de diésel anticipando el aumento en la demanda del verano. A esto se le suma que Rusia ha subido los aranceles de exportación del diésel y la gasolina en un 44%. Ambos países quieren controlar la subida de precios interna, pero sin duda provocarán un efecto en cadena en otros países importadores de productos refinados, que con el afán de aumentar sus stocks provocarán una subida de precios y por tanto un repunte de los precios bajos que hemos visto esta semana.

Esta situación está ya provocando subidas de precios. En primer lugar debido a la subida de los combustibles, como en Estados Unidos, en donde la gasolina ha subido más de un 33% en el surtidor en el último año. En segundo lugar, seguirán subiendo los precios de las materias primas, como por ejemplo los cereales. Por un lado la subida de los combustibles implica un aumento de los costes en que incurren los productores, lo que afecta la producción mundial de alimentos y repercute en la soberanía alimentaria, como analizamos en este artículo. Por otro lado, la demanda de carne sigue aumentando en Asia, lo que genera una presión sobre la demanda de cereales a nivel mundial, que está llevando a que el precio de los mismos no pare de crecer, un 71% desde abril de 2010 según la FAO, y con ellos la rentabilidad de los grandes agricultores, como los estadounidenses, como se puede ver en el siguiente vídeo. Este fenómeno también está provocando que aumenten las compras/leasing de grandes extensiones de tierra en otros países para producir los cereales que nuestros países consumen de forma directa (como alimento) o indirecta (como biocombustibles), lo que se conoce como land grabbing. Esto abunda en los problemas de soberanía alimentaria de los países pobres, como denuncian asociaciones como GRAIN.

Los analistas, sin embargo, suelen indicar que se trata de movimientos de los especuladores en los mercados de futuros, cuando en realidad lo que tenemos es un mercado muy ajustado por dos motivos. Del lado de la demanda está el crecimiento económico en la mayoría de países y la recuperación de la actividad económica, que implica un aumento del consumo de energía. Del lado de la oferta, por un lado parece que hemos llegado ya al límite de extracción (el famoso cenit del petróleo), y a esto se le unen los problemas coyunturales como la menor exportación de Libia, según informa la agencia Reuters. Este mercado tan ajustado solo refleja la escasez relativa del petróleo, que irá en aumento en un futuro inmediato y con ella veremos una continua subida de precios. Siempre podrá haber algún altibajo, pero la tendencia es clara, a no ser que las economías empiecen a introducir medidas efectivas para controlar la demanda de energía. Es lo que vemos, además, para el resto de materias primas.